"Estaba comiendo a un niño es un bestiario, es decir, es uno de esos libros a través de los cuales los hombres intentamos catalogar y comprender el mundo, y que si sirven para algo es sobre todo para avivar nuestra fantasía. Puede leerse también como una colección de exvotos: esas imágenes con una intención mágica que producimos para expresar nuestro agradecimiento y nuestro desconcierto ante el milagro de la vida, amenazada por peligros constantes. Si me ofrezco en un retrato al tigre que quiere devorarme, el tigre, satisfecho, me dejará escapar."
Vicente Ferrer.